Fotoprotectores - Tipos y cómo elegir el ideal para mi

Actualmente encontramos diversas marcas y tipos de fotoprotectores, con diferentes FPS, texturas y formatos. ¿Cómo saber cuál es el mejor para ti? Para ayudarte a elegir tu protector ideal, hoy te explicamos los tipos de protectores solares que existen y sus características.

Por fin la protección solar comienza a tener el peso que debería. Elegir el fotoprotector idóneo para nuestra piel y la de nuestra familia depende de elementos como el SPF, la protección de la radiación UVA o UVB, además, por supuesto, de la comodidad de su uso y sus cualidades sensoriales.

Otro factor a tener en cuenta es la decisión del tipo de filtro. Conocemos la existencia de filtros físicos, químicos e incluso orgánicos o biológicos. Diferenciarlos y saber cuál es más recomendable para cada tipo de piel puede resultar algo confuso, por lo que te explicaremos.

Según su modo de acción, los filtros solares se clasifican en: físicos, químicos y biológicos:

- Físicos: Reflejan la radiación solar. Son de amplio espectro; retienen las radiaciones solares de la zona del ultravioleta y también las del visible y las del infrarrojo. En ocasiones se les denomina «ecran» (pantalla), y se utilizan para evitar tanto el eritema como el bronceado.

Especialmente recomendados para: niños muy pequeños, alérgicos a los protectores químicos, dermatitis, pieles con cicatrices y eritemas.

- Químicos: Actúan por absorción de la radiación solar ultravioleta (captan la energía incidente y se emite nuevamente como radiación térmica, inocua para la piel). En función de la longitud de onda absorbida se distingue entre los filtros UVB, UVA y de amplio espectro. Su aplicación es más agradable ya que tienen una textura más fluida. Y hay que aplicarlos 30 minutos antes de la exposición solar para su correcta absorción.

- Biológicos: No son filtros solares como los dos anteriores, sino que actúan junto a ellos. Son agentes antioxidantes que frenan o reparan los procesos oxidativos producidos por la radiación UVA; además potencian el sistema inmunológico de la piel. Los más comunes son: vitamina A, vitamina C y vitamina E.

SPF (Factor de Protección Solar)

El factor de protección solar (SPF) comparado frente a la cantidad de tiempo que tarda la piel en enrojecer cuando no se usa un protector solar, representa un índice que indica cuánto tardan los rayos UVB en penetrar y enrojecer la piel donde se aplica el protector solar. Cuando se usa un producto con SPF 30 por ejemplo, significa que la piel tarda en enrojecer 30 veces más que sin protector solar.

El SPF es uno de los factores más tenidos en cuenta a la hora de elegir un tipo de protector solar u otro. Siendo SPF 50+ la indicación de más de 50 veces, es decir, una protección alta.

Texturas y formatos

Junto al SPF, ésta es la clasificación más popular de los protectores solares.

  • Crema: Su textura es la adecuada para pieles secas, ya que tiene una composición más enriquecida. Las puedes encontrar con o sin color.
  • Emulsión: Tiene una textura más ligera y menos untuosa. Se ajusta muy bien a las necesidades de las pieles mixtas y grasas y también las puedes encontrar con color.
  • Gel: Es muy ligero y aporta una sensación de frescor muy agradable. Además, se extiende muy bien. Se absorbe rápidamente y no aporta grasa a la piel. Son adecuadas para pieles mixtas, grasas o con tendencia acné.
  • Aceite: Este formato es muy adecuado para el uso corporal, no para la cara. Deja un sutil brillo satinado sobre la piel, embelleciéndola y protegiéndola. Existen incluso para protección muy alta.
  • Leche protectora: Este tipo de protector también tiene una textura suave, aunque su uso solo se recomienda a nivel corporal.
  • Protector Solar Spray y bruma protectora: Se aplican con dispositivos especiales que dispersan el contenido de forma muy ligera, a modo de bruma, lo cual se agradece cuando estás en la playa. Por su rapidez en la aplicación, es el tipo de protector solar más aconsejable para utilizarlo con niños.
  • En polvo con o sin color: fórmula ligera apta para todo tipo de pieles que no solo te protege de los rayos UV, también matiza la piel dejando un efecto muy similar al de los polvos traslúcidos. De hecho, algunos de ellos vienen con color integrado, por lo que notaras el tono de tu cara mucho más parejo.

Cómo se aplica un protector solar

Tan importante como elegir el protector solar adecuado es aplicarlo correctamente. ¿Sabes cómo recomiendan los dermatólogos hacerlo?

  • Póntelo antes de salir de casa: Es importante que te apliques el protector solar, al menos, 30 minutos antes de la exposición, pues es el tiempo que tardan los filtros químicos en actuar (entre 20 y 30 minutos). Así que lo mejor es ponerlo en casa, antes de salir hacia la piscina o la playa.
  • En cantidad: Para estar totalmente protegido, cubre toda la superficie del cuerpo con la crema de forma generosa.
  • Extiéndelo de manera uniforme: Aplicar el protector de manera generosa implica que también lo tienes que extender de manera uniforme por todo tu cuerpo. Prestando especial atención a las “zonas olvidadas”, como son las orejas, la nuca, el dorso de la mano, ingles, corvas y especialmente los pies.
  • Protégete con frecuencia: No te olvides de renovar la aplicación cada dos horas aproximadamente, o incluso menos si te has bañado y/o has sudado mucho.
  • No lo uses sólo cuando salgas al sol: Recuerda que las luces artificiales también generan rayos dañinos a nuestra piel, por ello aunque no salgas, puedes aplicar un protector que ayudará a evitar manchas y fotoenvejecimiento.

Y ahora que ya sabes los tipos de protectores solares que existen y la importancia de utilizarlos, es hora de que elijas el que mejor se adapte a tus necesidades.

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